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sábado, 23 de febrero de 2008

La Mesa Familiar

Cuando uno vive en la Argentina cree que vivir en Europa es un ritmo frenético. Oís por ahí que ya nadie se junta, que para verte con un amigo lo tenés que llamar con una semana de anticipación y otras exageraciones. Sinceramente desconozco la realidad de otros sitios pero en Canarias, nada más alejado de la realidad.
Los Canarios son latinos, nada les gusta más que juntarse a comer y beber. Montan tremendas fiestas, con salsa hasta que los despeina el sol del mediodía. La gente se sigue y se seguirá juntando por más que el mundo avance hacia destinos inciertos. Puede desplomarse la bolsa y seguiremos juntándonos, incluso que empiece otra guerra, y la mesa seguirá servida y el vino en las copas. Porque sentarse a la mesa a compartir es una costumbre absolutamente atávica.
Si mañana al mediodía pudiera elegir, me sentaría en la mesa de la casa paterna en esas reuniones interminables, con sobremesas de política, café y algunas copas de vino.

Menú para Domingo Familiar en Casa

1- Empanadas mendocinas

Carne molida, 600 gr.
Cebolla blanca picada pequeña, 1,2 Kg.
Comino, sal, pimienta, pimentón, ají molido, orégano, etc.
Cebolla de verdeo, o cebolleta, 500 gr, picada y con la parte verde.
Masas de empanadas
Grasa vacuna, cantidad necesaria.

Preparación del picadillo:
Rehogar la cebolla en la grasa, salar para que largue jugo, agregar la carne y seguir cocinando, condimentar. Probar, tiene que estar sabroso y jugoso.
Dejar enfriar y una vez frío agregar la cebolla de verdeo cruda, mezclar.

Armado:
Colocar las masas en la mesada, en el centro poner una cucharada de “picadillo”, se puede agregar una aceituna descarozada, y un pedacito de huevo duro. Cerrar haciendo el “repuelgue” o como pueda. Hornaer pintadas con huevo hasta que doren



2- Matambre a la Leche
Matambre de ternera, calculando 300gr por persona.
Leche, cantidad necesaria.
Laurel, tomillo, sal y pimienta. Cantidad necesaria.

La noche anterior se limpia el matambre y se condimenta con sal, pimienta, una hoja de laurel y una rama de tomillo. Se deja en la heladera/ nevera una hora y luego se coloca leche fresca hasta cubrirlo completamente. Se deja esta preparación durante la noche en frío. Al otro día se coloca en el horno a temperatura media durante 3 o cuatro horas. La leche se irá secando y la carne se volverá un manjar. Se retira de horno y se corta en porciones se sirve con ensaladas.
3- Ensalada de hojas verdes, tomates secos al sol y queso parmesano.
Comprar un surtido que tenga; rúcula, lechugas de varios tipos, endibias, etc.
Lavar las hojas verdes y secar, trocear con la mano.
Remojar los tomates secos en agua caliente hasta que estén blandos, cortar en tiras finas.
Rallar el parmesano grueso.
Poner en una ensaladera las hojas verdes con los tomates y el parmesano.
Preparar una vinagreta con aceite de oliva, aceto balsámico y sal. Revolver la vinagreta hasta emulsionar y verter sobre la ensalada.

4- Fuente de frutas frescas y salsa de yogurt y menta.
Cortar frutillas (fresas), bananas (plátanos), y peras y poner en una fuente.
Picar unas hojas de menta fresca y rallar la cáscara de un limón. Agregar al yogurt sin sabor y dos cucharadas de miel. Revolver y colocar en una salsera junto a la fuente de frutas.
¡A quererse y disfrutar que cada domingo en familia es un regalo!

martes, 9 de octubre de 2007

Mujeres de Cartas tomar.

Qué placer me da decir esto: Cada vez son más mujeres las que se animan a elegir el vino y a degustarlo. Lo veo todos los días en las mesas de restaurantes.
Alegres y desenfadadas féminas que toman la carta de vinos, la analizan minuciosamente y con una cierta picardía me miran a los ojos y me comunican su elección. Ritual que los hombres no celebran ni notan en muchos casos. La mayoría espera el gesto de aprobación. Por mi lado no dudo en regalárselos: - El vino que ha escogido es fantástico. ¡Quién viese ese rostro radiante y feliz! Muchas veces el resto de los comensales la mira con aprobación. Y allí está ella, reina por unos segundos: la consumidora valiente que aborda la carta de vinos y la estudia, para luego erguirse en voz alta como la electora del vino que esta noche vamos a tomar.
Los hombres, que sabiamente ceden la carta a sus mujeres, tienen mucho para comunicarle al mundo. O por lo menos a mí, que atenta agradezco estos acontecimientos, y hasta a veces los festejo.
Están las que por primera vez tienen ese poder, las de algunas buenas decisiones y las de siempre, generalmente relacionadas al mundo del vino. Los hombres, algunos como si cedieran el volante, y otros orgullosos, saben y entienden que sus mujeres dejaron de beber vinos blancos hace tiempo, los que les habían sido otorgados casi conjuntamente con el nacimiento.
Complacida, y con un gesto de aliento, observo como degustan los vinos de todos los colores, giran la copan, inspiran profundamente, podría jurar que esos aromas la transporta… vaya a saber uno dónde. Me miran y me dicen: el vino está muy bien. Puede servirlo. Y yo dejo caer el vino en la copa a las mujeres, seguramente con una sonrisa cómplice, para luego hacer lo mismo con las copas de los hombres.