lunes, 26 de mayo de 2008

Cocina para amantes

Nota publicada en El Día


EN GENERAL es uno de los temas en los que los cocineros nos volvemos un poco psicólogos y escuchamos atentamente. A mí me gusta creer que existen alimentos capaces de poner en funcionamiento la misteriosa maquinaria amatoria de los mortales. Me gusta pensar que si una persona se decide a enamorar desenfrenadamente a otra, dedica gran parte de su tiempo y la imaginación con un objetivo claro, éste debería cumplirse.

Para hablar de alimentos afrodisíacos hay una extensa lista de productos a los que se les adjudican dichos poderes. Digamos que en una cena que se precie de tal nunca deben faltar los mariscos, las ostras frescas con unas gotas de limón, el salmón, los aguacates, las especies como la canela y el cardamomo, los frutos secos y las hierbas frescas como la menta.

Pero el problema es que muchas veces los alimentos que aparecen en estas listas son inaccesibles. Por eso, a mi entender, uno debe usar lo que su imaginación le dicte, todos aquellos manjares que en nuestra cabeza estén cargados de sensualidad. Sorprender con las texturas y crear platos lúdicos, comer con las manos, tapas, canapés, pequeños y variados bocados con los que divertirse.

Para terminar siempre será apropiado el chocolate, helado, tibio o templado, no se me ocurre postre más sensual que un fondant de chocolate caliente acompañado con fresas y helado.

Antes de morirnos de sed y de ponernos "manos a la obra" es clave la elección de las bebidas.

El vino será el invitado de honor en cualquier cena afrodisíaca. Todos sabemos que beber vino moderadamente desinhibe y acorta las distancias. Cerrar la cena con una copa de cava o champagne augura brillantes resultados.

Preparar una cena afrodisíaca es volar hacia la tierra de los placeres, por lo que el ingrediente principal debe ser la imaginación para combinar aromas, sabores, luces, música y sensaciones.

Lo real es que la dupla comida-erotismo es muy antigua y la relación está en la secreción de dopamina en el hipotálamo y la consiguiente sensación de placer y gratificación. Estas dos sensaciones se encuentran muy cercanas y una recuerda a la otra, por esto se relacionan y allí se desata el torbellino.

Porque, cierto o no, el ritual afrodisíaco se repite desde hace miles de años y lo seguirá haciendo, afortunadamente, mientras existan amantes.

1 comentario:

rusca dijo...

No hay nada más sensual que la comida en la boca recibida de manos del amante... no se necesitan ingredientes exóticos, pero sí creo importante despertar los sentidos, como tú dices, con texturas y aromas. Siempre relaciono la comida afrodisiaca con el ravioli, porque fue lo que me ofreció mi chico con una gran sonrisa y mirada de amor en nuestra primera cita.