viernes, 22 de agosto de 2008

ROSARIO DIAZ ARAUJO. GASTRÓNOMA

Depresión culinaria

22/ago/08 07:15

Edición impresa

AYER a la tarde me enteré de que una empresa automotriz nipona sacará en breve al mercado coches capaces de cambiar de color, según nuestro estado de ánimo o la moda del momento. Pensaba cómo es posible que un coche pueda hacer eso y un plato de comida no. No me parece justo. Sin embargo, luego de darle algunas vueltas en la cabeza, se me ocurrió que así como hay comidas que nos alegran, nos elevan y nos emocionan, existen también las que nos deprimen.

Y si uno lo piensa es bastante lógico. Por qué ese "modus operandi" de la felicidad o la tristeza iba a estar reservado únicamente para las películas, los libros o las compañías.

Comer comidas deprimentes, platos tristes, blanduchos, sosos, aburridísimos. Preparaciones que con el atroz paso de los minutos han ido mutando en colores extraños y poco apetecibles. Las salsas de un buffet que han ido plastificando sus bordes. Las galletitas húmedas del paquete que abrimos ayer y dejamos a la intemperie. La pizza blandengue, el arroz pegoteado, el pan remojado en leche. La pasta demasiado hecha, a punto de convertirse en papilla. Permítanmelo: ¡Puajjj!

Todos magníficos ejemplos de la depresión culinaria. Comidas que más bien deberíamos maridar con Prozac o con una cola caliente y sin gas. Preparaciones de dudosa procedencia y pésimo gusto culinario que más incitan a un pozo depresivo que a una mueca de cordialidad. Cocina triste y platos patéticos como un puré de papas sin sal ni pimienta, condimentado con grumos. Como una bechamel sin nuez moscada y una rotunda capa por encima.

Aunque haciendo justicia a la verdad, esta lista no puede completarse sin mencionar los platos "pretenciosos pero vacíos". Obras de cocineros estrellas que no llenan ni cunden. A veces, aún más peligrosos. Los que prometen la gloria y nos regalan el llanto, y la certeza de que nos quedaremos con hambre.

O las malas compañías, las que se la pasan discutiendo o sacando temas desagradables sobre fluidos. A las parejas que sólo hablan de pañales, a ésas, alguien debería prohibirles la entrada a los cumpleaños, o por lo menos hasta que los niños vayan a la universidad.

Cualquiera de estos entrantes me desata una señal clara. Como dice una amiga mía: Señal de que no quiero saber cómo sigue el menú.

www.diazaraujo.blogspot.com

Haga catarsis, y si le apetece envíeme su lista. Prometo acompañar en la desdicha.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

HOLA ROSARIO:
HACE UN TIEMPO QUERIA ESCRIBIRTE PARA COMENTARTE QUE SIGO TU COLUMNA EN EL PERIODICO. TIENES UN DON ESPECIAL PARA COMUNICAR Y ESO SE AGRADECE PORQUE NO ES COMUN.
LOS COLUMNISTAS SON ABURRIDOS Y PARECIDOS ENTRE SI. SIN EMBARGO, TU LE AGREGAS ALGO DISTINTO, ENTRETENIDO Y FRESCO A ESE ESPACIO.
LO DE HOY ME HA PARECIDO DESOPILANTE Y MUY DIVERTIDO. CUANDO LO LEI ME ATORE CON EL CAFÉ DE LA RISA. MUCHAS GRACIAS.

LAURA

Anónimo dijo...

Primera vez por aqui, vengo de la pagina de El Dia. Pasare seguido ya que me ha gustado mucho.
Podrias recomendarme algun vino espumante canario para llevar de regalo a la peninsula, si fueras tan amable.
Hasta pronto y gracias!
Silvana

Malen dijo...

Lejos el mas original y divertido de tus post! GENIAL!!
Un besote

Anónimo dijo...

Rosi: no habia caido en la cuenta de que ese es motivo de que algunos platos de comida no vale la pena terminarlos de comer y otros como que entusiasman antes, durante y depues de ser comidos. Ahora gracias a tu "tesis" en relacion al tema, se de que hay comidas "deprimentes" y que hay que evitarlas. El asunto es que a mi me quedan 'deprimentes" cuando las hago a las apuradas o con la cabeza en otra parte. Es que no soy creativa en la cocina, por eso es que te necesito cerca. Te mando un beso. Muy gracioso tu tema. Se ve que la gente te sigue y con razon, a traves de tu columna en el periodico. Elbita

Rosario Diaz Araujo dijo...

Hola Laura:
No te he contestado porque la verdad me dejaste feliz. Muchisimas gracias por este comentario. Me hizo muy feliz. Espero que sigas viniendo por aqui.

Silvana: Perdon por la demora. No soy especialista en ese tema , pero si te tengo que recomendar alguno sería el Bermejo de Lanzarote o Brumas. Mcuhas gracias por el comentario, te amndo muchos saludos.

Ay Malenin: Muchas gracias!!!
Me alegro de que te hayas divertido, fue inspirado por Patala. Besos!

Elbi querida:
Mi mama siempre dice: para que engordar con cosas feas? Y para mi es tal cual. Si es feo, bancucho, blandengue e insulso, mejor paso!
Te mando un beso enorme y ya haremos comidas ricas en diciembre.

César Estévez dijo...

Buenísimo el tema del post y la manera de plasmarlo.
Me dejaré caer por aquí más a menudo.

De todas formas me gustaría apuntar que hay comidas que un poco "pasadas de tiempo" curiosamente mejoran: llámese tortilla de papas fría y un poco destrozada del trajín del tupper (quién no ha degustado una de esas tortillas post-excursión al llegar a casa...)